Publicidad y consumo
Los niños son el grupo social más sensible a los estragos de la publicidad, llegando en muchos casos a convertirse en dependientes del mercado del consumo; de ahí que en los últimos años haya ido incrementándose la preocupación y el interés sobre la relación entre publicidad-edad infantil así como la responsabilidad que se puede derivar de la influencia que en ellos ejerce. La publicidad intenta crear y consolidar en el menor nuevos hábitos de consumo, puesto que son la mejor garantía de tener consumidores en el futuro; explotando las formas de comportamiento social de los niños y la tendencia infantil a imitar los modelos de conducta.
Los niños son el grupo social más sensible a los estragos de la publicidad, llegando en muchos casos a convertirse en dependientes del mercado del consumo; de ahí que en los últimos años haya ido incrementándose la preocupación y el interés sobre la relación entre publicidad-edad infantil así como la responsabilidad que se puede derivar de la influencia que en ellos ejerce. La publicidad intenta crear y consolidar en el menor nuevos hábitos de consumo, puesto que son la mejor garantía de tener consumidores en el futuro; explotando las formas de comportamiento social de los niños y la tendencia infantil a imitar los modelos de conducta.
INTRODUCCIÓN
La mejor plataforma para hacer llegar a los niños el mensaje publicitario es la televisión, dado que la mayoría de los niños ve la televisión a diario, ocupando una gran parte del tiempo destinado a la diversión. Por otra parte, este medio de comunicación es de baja participación, es decir, el niño recibe el mensaje y lo admite sin apenas reflexión, siendo procesada la información por el hemisferio derecho del cerebro, fomentando la pasividad. Otro hecho destacable y demostrado es que los niños tienden a difuminar y disminuir las diferencias entre la publicidad y los programas normales. Así, los spots publicitarios dirigidos a menores suelen ofrecer junto con la compra otros productos como pegatinas,... todo ello unido a un gran soporte de medios audiovisuales que inducen a comprar. La fascinación infantil por los colores llamativos, regalos promocionales o personajes fantásticos que prometen sabores irrepetibles, subyugan al incipiente consumidor al poder del anuncio y, por consiguiente, al del alimento en cuestión. Tal como explica Joan Ferrés, la publicidad es el máximo exponente de un juego de engaños.
Un gran porcentaje de estos anuncios ofertados en televisión corresponde a productos alimentarios y dada la posible influencia de la publicidad en los niños, los hábitos alimentarios infantiles pueden estar, en parte, condicionados por la publicidad. La relación entre estos tres factores: alimentación, publicidad e infancia, es el objetivo de este estudio, mediante la observación directa de la publicidad de productos alimentarios ofertada en la televisión, en horario infantil, antes de la aprobación del Código PAOS y después de su puesta en marcha. Con los resultados obtenidos se hará una comparación entre los alimentos que se ofertan y los que compondrían una dieta óptima, además de valorar si se ha modificado la cantidad o características de la publicidad alimentaria dirigida al público infantil después de la entrada en vigor del Código PAOS.
MATERIAL Y MÉTODOS
Población a estudio
Analizar la publicidad y los contenidos de los anuncios de alimentos dirigidos al público infantil, con edades comprendidas entre los 3 y los 12 años, es el objeto de este estudio. Es importante establecer unos márgenes de edad tanto para limitar los que se consideran anuncios destinados al público infantil, como para determinar la que se considera alimentación normal o adecuada de dicha población.
Material
El medio de comunicación elegido como vehículo de la publicidad alimentaria destinada a menores es la televisión. Los criterios de selección seguidos son evaluar los anuncios de alimentos emitidos durante la programación destinada al público infantil en días escolares y en las cadenas de televisión con mayor audiencia de las de cobertura nacional y gratuita. Se redujo el campo a la programación infantil vespertina ofertada por TV2, un espacio de tiempo comprendido entre las 17:30 a 19:10 en el año 2005. En el año 2007, se tomó como base para el estudio la programación infantil ofertada por la TV2 a medio día, de 13:30 a 15:00, ya que la vespertina se
consideró dirigida a un público adolescente. En concreto se trabajó sobre una semana escolar de mayo de 2005 (viernes 6, lunes 9, martes 10, viernes13 y el lunes 16) y una semana escolar de mayo junio de 2007 (martes 29, miércoles 30, lunes 11, martes 12 y jueves 14) El hecho de no poder coger semanas completas y tener que trabajar sobre días de diferentes semanas se debe a que los días 11 y 12 de mayo de 2005 la programación habitual de la TV2 fue cancelada por la emisión del Debate sobre el Estado de la Nación y la programación infantil de finales de mayo, principios de junio de 2007 se vio suspendida por la emisión del Torneo de Roland Garros.
Método de estudio
El estudio consistió en la observación directa de la programación de televisión infantil, registrando los anuncios ofertados y los tiempos de emisión destinados a los mismos en hojas de recogida de datos diseñadas a tal fin.
Análisis estadístico
Tras el estudio descriptivo, se calcularon medias y desviaciones de los datos mediante la aplicación SPSS 11.
FORMA DE RECLAMO
En 2005 se observó una forma de reclamo que parece especialmente perjudicial para el niño: asociar la ingesta de un determinado alimento con "ser el mejor". Un anuncio dice literalmente "si no eres el mejor es porque no quieres", en el contexto de un niño mal deportista que consigue muchos amigos/admiradores cuando come un determinado tipo de galletas.
CONCLUSIONES
Los alimentos hipercalóricos ofertados a menores en los espacios publicitarios de la programación infantil no son los adecuados para una dieta óptima.
La publicidad de alimentos utiliza estrategias a las que los menores son muy sensibles como músicas alegres, colores vivos, personajes de animación o la asociación de un alimento con el
éxito social.
La puesta en marcha del Código PAOS no ha tenido mucha repercusión sobre la cantidad y la calidad de los anuncios de alimentos destinados al público infantil.
Los anunciantes y agencias deberían desarrollar estrategias conjuntas para elaborar una publicidad de alimentos educativa, dirigiendo su influencia hacia una alimentación sana, equilibrada y complementada con ejercicio físico.
Para ampliar ir a Nutrición Hospitalaria



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